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Cocaína fumada: efectos y riesgos sobre el organismo 

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La cocaína fumada puede tener efectos y riesgos para la salud. A corto plazo, se experimentan sensaciones de euforia, aumento de energía y disminución del apetito. También puede haber hipersensibilidad, paranoia y aumento de la presión arterial. A largo plazo, puede dañar el corazón, el cerebro, los pulmones y el sistema digestivo. Además, existe un mayor riesgo de infecciones virales y trastornos mentales. Es importante conocer estos efectos y riesgos para prevenir el consumo y promover la salud y el bienestar. 

¿Qué es la cocaína? 

La cocaína es una droga estimulante que se obtiene de las hojas de la planta de coca. Es importante conocer cuál es la pasta base de la cocaína, que tiene propiedades psicoactivas y es ampliamente utilizada como droga recreativa debido a sus efectos estimulantes en el sistema nervioso central. Existen diferentes tipos de cocaína, como la cocaína rosa o tusi, pero todos los tipos conllevan graves riesgos para la salud. 

La cocaína se presenta en forma de polvo blanco que se puede inhalar por la nariz, inyectar en las venas o fumar en forma de crack. Esta última forma, la cocaína fumada, es altamente adictiva debido a su rápida acción en el cerebro. 

La cocaína actúa aumentando la dopamina, un neurotransmisor que regula el placer y la recompensa en el cerebro, lo que produce una sensación de euforia y estimulación mental. Sin embargo, estos efectos son temporales y pueden llevar a la dependencia y adicción a la droga. 

Es importante destacar que la cocaína es ilegal en la mayoría de los países, incluido España, debido a sus efectos perjudiciales para la salud y su potencial adictivo. 

Efectos de la cocaína fumada a corto plazo 

La cocaína fumada produce diversos efectos a corto plazo en el organismo. En nuestro centro de desintoxicación en Madrid podemos ayudarte con esta adicción. A continuación, se detallan algunos de los más comunes: 

Sensaciones de euforia y aumento de energía 

Uno de los efectos inmediatos de la cocaína fumada es la sensación de euforia, la cual se experimenta como una intensa felicidad y bienestar. Además, la droga produce un aumento significativo de energía, lo que puede llevar a una mayor actividad física y mental. 

Disminución del apetito y estado de alerta 

La cocaína fumada también está asociada a una disminución del apetito, lo que puede llevar a una pérdida de peso no deseada. Asimismo, produce un estado de alerta y vigilancia, lo que puede favorecer la concentración y la atención a corto plazo. 

Falsa sensación de agudeza mental 

Una de las ilusiones que puede generar el consumo de cocaína fumada es una sensación falsa de mayor agudeza mental. Esta percepción puede llevar a quien la consume a creer que tiene una capacidad superior para tomar decisiones y resolver problemas, cuando en realidad su juicio y capacidad cognitiva están alterados. 

Hipersensibilidad a la luz, ruido y tacto 

Otro efecto de la cocaína fumada es la hipersensibilidad a estímulos sensoriales como la luz, el ruido y el tacto. Esto puede llevar a una mayor sensibilidad y reactividad frente a estímulos cotidianos, generando incomodidad o incluso malestar. 

Paranoia y aumento de la presión arterial 

Asimismo, el consumo de cocaína fumada puede provocar paranoia, es decir, una sensación de miedo o temor irracional. Además, esta droga conlleva un aumento de la presión arterial, lo que puede tener consecuencias negativas para el sistema cardiovascular a corto plazo. 

Riesgos a largo plazo del consumo de cocaína 

Daño cardiovascular y riesgo de enfermedades cardíacas 

El consumo continuo de cocaína puede tener graves efectos en el sistema cardiovascular. La sustancia estimula el corazón y aumenta la presión arterial, lo cual conlleva un mayor riesgo de arritmias cardíacas, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y presión arterial elevada. Además, puede causar daño en las arterias, obstruyendo el flujo sanguíneo y aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas. Es crucial tener en cuenta que estos problemas pueden presentarse incluso en personas jóvenes y aparentemente saludables. 

Efectos en la función cerebral y riesgo de daño cerebral permanente 

La cocaína puede tener efectos perjudiciales en el cerebro a largo plazo. Su uso prolongado puede dañar las células cerebrales y afectar diferentes áreas del cerebro, incluyendo aquellas relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones. Existe un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares y convulsiones, así como el desarrollo de daño cerebral permanente. Estos efectos pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida y en las capacidades cognitivas de quienes consumen cocaína de forma crónica. 

Problemas pulmonares y daño en el sistema digestivo 

El consumo de cocaína fumada también puede afectar negativamente los pulmones y el sistema digestivo. Puede causar dificultad para respirar, tos persistente, asma y aumentar el riesgo de desarrollar neumonía. En el sistema digestivo, puede provocar úlceras y sangrado gastrointestinal, lo cual puede resultar en complicaciones graves como hemorragias internas o perforaciones. Estos problemas pueden impactar la calidad de vida y la salud general de la persona afectada. 

Mayor riesgo de infecciones virales como VIH y hepatitis C 

El consumo de cocaína, especialmente si se comparten agujas o se tienen prácticas de consumo riesgosas, aumenta el riesgo de contraer infecciones virales como el VIH y la hepatitis C. Esto se debe a que en muchas ocasiones se desconoce el estado de salud de quienes participan en el consumo conjunto. Además, la cocaína puede debilitar el sistema inmunológico, lo que dificulta el combate de infecciones. Es fundamental evitar el uso compartido de utensilios de consumo para prevenir la transmisión de estas enfermedades peligrosas. 

Impacto en la salud mental y trastornos asociados 

La cocaína fumada puede tener un impacto significativo en la salud mental y aumentar el riesgo de desarrollar trastornos psicológicos. El consumo crónico de cocaína puede causar cambios de humor, irritabilidad, ansiedad y paranoia. Además, puede contribuir al desarrollo de trastornos mentales como la depresión y la psicosis. Estos trastornos afectan la calidad de vida y pueden requerir tratamiento profesional para su manejo adecuado. 

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