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Adicción al cannabis

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La adicción al cannabis, también llamada adicción a la marihuana o -más vulgarmente- adicción a los porros, es una de las más complicadas de tratar, puesto que los afectados sufren un alto grado de negatividad al tratamiento. La experiencia de nuestro centro de desintoxicación en Madrid nos ha demostrado que el cannabis es la droga con mayor resistencia a recibir terapia. Por lo general, el adicto al cannabis defenderá siempre que la droga no tiene efectos colaterales sobre él.  No obstante, es sencillo detectar las consecuencias que deja el cannabis en el consumidor frecuente.

¿Qué es la adicción al cannabis?

La adicción al cannabis es un trastorno caracterizado por el consumo excesivo y la dependencia de la marihuana. A diferencia de otras sustancias, como el alcohol o las drogas más pesadas, el cannabis puede llevar a una persona a desarrollar una dependencia sin que se perciba como una amenaza inmediata. La adicción se presenta cuando el consumo se convierte en una necesidad constante para la persona, afectando su bienestar físico, emocional y social. La marihuana contiene compuestos activos como el tetrahidrocannabinol (THC), que se une a los receptores del cerebro, produciendo efectos placenteros. Sin embargo, el uso continuo y excesivo de esta droga puede alterar el equilibrio del cerebro, llevando a la dependencia.

Señales de adicción a la marihuana

El consumo de marihuana puede pasar desapercibido al principio, pero cuando se vuelve una necesidad constante, puede convertirse en una adicción. Aquí te presentamos algunas señales clave que pueden indicar que alguien está desarrollando una dependencia de la marihuana.

Consumo frecuente 

Uno de los primeros signos de la adicción al cannabis es el consumo frecuente. Las personas que desarrollan dependencia a la marihuana pueden empezar a usarla varias veces al día, aunque inicialmente solo consumían de forma ocasional. Este consumo se convierte en una necesidad diaria, y la persona comienza a priorizar el uso de la marihuana sobre otras actividades. Ejemplo: Si antes usabas marihuana solo los fines de semana y ahora la consumes todos los días, es una señal clara de que el consumo se está volviendo más frecuente y podría estar avanzando hacia una adicción.

Pérdida de control 

La pérdida de control ocurre cuando una persona ya no puede limitar su consumo, aunque quiera hacerlo. A menudo, las personas adictas intentan dejar de consumir marihuana o reducir la cantidad, pero no logran hacerlo. Pueden haber hecho promesas a sí mismas o a los demás de no usarla más, pero vuelven a consumirla repetidamente. Ejemplo: Te propones no fumar marihuana durante la semana, pero terminas cediendo a la tentación y no puedes resistir la necesidad de consumirla, a pesar de que intentaste evitarlo.

Tolerancia 

La tolerancia es otro signo de adicción. Con el tiempo, el cuerpo se acostumbra a los efectos de la marihuana, lo que lleva a la necesidad de consumir cantidades más grandes para experimentar los mismos efectos que antes. Esto aumenta el riesgo de efectos secundarios negativos y facilita la dependencia. Ejemplo: Al principio, un solo porro era suficiente para sentir los efectos de la marihuana, pero ahora necesitas consumir más para lograr el mismo «subidón» o relajación.

Síntomas de abstinencia 

Cuando una persona intenta dejar de consumir marihuana o reducir su consumo, puede experimentar síntomas de abstinencia. Estos síntomas pueden incluir ansiedad, irritabilidad, insomnio, pérdida de apetito, y en algunos casos, incluso depresión. La persona puede volver a consumir marihuana para aliviar estos síntomas, lo que refuerza la adicción. Ejemplo: Después de un día sin consumir marihuana, empiezas a sentirte muy ansioso, con dificultad para dormir, y sientes que necesitas consumir para calmarte.

Aislamiento social 

Las personas con adicción al cannabis suelen empezar a aislarse de sus amigos y familiares. El consumo de marihuana se convierte en una actividad más importante que las relaciones sociales o las actividades laborales. Esto puede causar distanciamiento en las relaciones personales, ya que la persona prioriza el consumo de la sustancia sobre cualquier otra cosa. Ejemplo: Dejas de asistir a eventos familiares o quedas con amigos porque prefieres quedarte en casa a consumir marihuana, incluso si te invitan a una actividad que antes disfrutarías. cannabis adiccion

¿Cuándo se puede convertir el consumo de marihuana en adicción?

El consumo de marihuana se puede convertir en adicción cuando se convierte en un hábito recurrente y se pierde el control sobre su uso. Si bien no todas las personas que consumen cannabis desarrollan una dependencia, algunos factores pueden aumentar el riesgo de adicción:

  1. Frecuencia y cantidad: El consumo habitual y en grandes cantidades aumenta las probabilidades de adicción.

  1. Edad temprana de inicio: Comenzar a consumir marihuana a una edad temprana puede aumentar el riesgo de desarrollar adicción.

  1. Factores genéticos: Las personas con antecedentes familiares de adicción pueden tener un mayor riesgo.

  1. Uso como mecanismo de afrontamiento: Si se utiliza la marihuana para lidiar con el estrés, la ansiedad o problemas emocionales, el riesgo de dependencia aumenta.

¿Cómo saber si soy adicto al cannabis?

Si te preguntas si eres adicto al cannabis, aquí hay algunos indicios a considerar:

  • ¿Sientes que el cannabis es una parte esencial de tu rutina diaria, hasta el punto de que te cuesta imaginar un día sin consumirlo?

  • ¿Notas que cada vez necesitas consumir más cantidad o hacerlo en momentos distintos del día para sentirte igual que antes?

  • ¿Has dejado de realizar actividades, aficiones o relaciones que antes disfrutabas porque el consumo te resulta más atractivo o te genera más calma?

  • ¿Has intentado dejar de fumar varias veces, pero siempre terminas volviendo porque sientes ansiedad, irritación o vacío cuando no lo haces?

  • ¿Sientes que el cannabis te “ayuda” a sobrellevar emociones como el estrés, la tristeza, la ansiedad o la soledad, y que sin él te cuesta gestionarlas?

  • ¿Tienes la sensación de que tu rendimiento en el trabajo, los estudios o tus relaciones personales ha bajado, aunque trates de convencerte de que no está relacionado con tu consumo?

  • ¿Te cuesta concentrarte, recordar cosas o mantener la motivación cuando no consumes marihuana?

  • ¿Has notado que tu estado de ánimo depende en gran parte de si has consumido o no?

Si respondiste afirmativamente a varias de estas preguntas, podría ser una señal de que estás desarrollando una adicción al cannabis.

Efectos del consumo excesivo de marihuana

El consumo excesivo y prolongado de marihuana puede tener una variedad de efectos negativos sobre la salud física, mental y emocional. Si bien el cannabis es utilizado por muchas personas de manera recreativa, el uso excesivo puede causar daños significativos. Estos efectos varían según la frecuencia de consumo, la cantidad, la calidad del cannabis, la predisposición genética y el estado de salud de cada persona.

Efectos de la marihuana a corto plazo

El consumo de marihuana produce efectos inmediatos que pueden variar según la persona y la cantidad consumida. Estos efectos son principalmente temporales, pero pueden afectar la percepción, el estado de ánimo y las capacidades motoras.

Alteración de la percepción

Uno de los efectos más comunes de la marihuana es la alteración de la percepción de la realidad. El THC afecta el sistema nervioso central, lo que puede distorsionar los sentidos y cambiar la forma en que una persona percibe el tiempo, el espacio y los colores. Esto puede dificultar la toma de decisiones racionales.

Euforia temporal

El THC también provoca una sensación de euforia o «subidón», que es una de las razones por las que las personas consumen marihuana. Esta sensación de bienestar suele ser placentera, pero es temporal y puede desaparecer rápidamente, dejando una sensación de agotamiento.

Ansiedad o paranoia

Aunque muchas personas experimentan sensaciones de relajación, el consumo de marihuana puede provocar ansiedad o paranoia en otras. Este efecto es más común en personas no acostumbradas al consumo o en dosis altas. Los usuarios pueden sentirse inquietos, preocupados o incluso temerosos sin motivo aparente.

Reducción de la coordinación motora

El consumo de marihuana afecta las habilidades motoras, reduciendo la coordinación y la capacidad de realizar tareas físicas complejas. Esto es particularmente importante cuando se realizan actividades que requieren destreza y concentración, como conducir o operar maquinaria.

Efectos de la marihuana a largo plazo

El consumo prolongado de marihuana puede tener efectos negativos persistentes en la salud física y mental. Aunque algunas personas pueden no experimentar consecuencias inmediatas, el uso crónico puede causar daños a largo plazo.

Declive cognitivo 

El consumo frecuente de marihuana puede afectar la memoria, la capacidad de concentración y el aprendizaje. El THC altera el funcionamiento del cerebro, afectando el hipocampo, que es crucial para la memoria y el procesamiento de información. Esto puede dificultar tareas diarias y el rendimiento académico o laboral.

Riesgo de enfermedades mentales 

El uso prolongado de marihuana aumenta el riesgo de desarrollar trastornos mentales como ansiedad, depresión y psicosis. El cannabis puede alterar la química cerebral, especialmente en personas jóvenes o con predisposición genética a estos trastornos.

Problemas respiratorios crónicos

Fumar marihuana puede dañar los pulmones, causando bronquitis crónica y aumentando el riesgo de infecciones respiratorias. Aunque la marihuana no contiene los mismos carcinógenos que el tabaco, fumarla sigue siendo perjudicial para los pulmones.

Riesgo cardiovascular 

El consumo crónico de marihuana puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que representa un riesgo para las personas con enfermedades cardíacas preexistentes. También puede incrementar el riesgo de eventos cardiovasculares.

Riesgo de psicopatologías  

El uso crónico de cannabis se vincula con un mayor riesgo de desarrollar trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, particularmente en individuos con predisposición genética. La psicosis cannábica es una de las complicaciones más graves, manifestándose con alucinaciones, delirios y desorganización del pensamiento.

Asimismo, el cannabis agrava cuadros de ansiedad y depresión ya existentes o precipita su aparición.

El conocimiento sobre los efectos de la marihuana en el cerebro es esencial. Si tú o alguien cercano experimenta dificultades con el consumo de cannabis, te invitamos a buscar ayuda profesional. En el Instituto Europeo Alfi estamos a tu disposición para ofrecerte orientación y un tratamiento personalizado.

Efectos de la marihuana en hombres

En los hombres, el consumo excesivo de marihuana puede tener los siguientes efectos:

Disminución de la testosterona

El THC, el principal compuesto psicoactivo de la marihuana, puede alterar los niveles hormonales en los hombres. Un consumo excesivo y prolongado de marihuana puede reducir los niveles de testosterona, lo que puede afectar tanto la libido como la función reproductiva masculina. Esto podría reducir el deseo sexual y afectar la producción de esperma.

Problemas de fertilidad

El consumo regular de marihuana se ha relacionado con una disminución en la calidad del esperma, lo que puede afectar la fertilidad masculina. Esto se debe a que el THC afecta los sistemas hormonales y puede alterar la movilidad y el recuento de esperma.

Trastornos de la memoria y concentración

La marihuana afecta la memoria a corto plazo, ya que el THC interfiere con el sistema de neurotransmisores del cerebro. Esto puede dificultar la capacidad de concentración y la retención de información reciente, afectando el rendimiento en tareas cognitivas y laborales.

Efectos de la marihuana en mujeres

En las mujeres, el consumo excesivo de marihuana puede causar:

Sensibilidad y tolerancia

Las mujeres a menudo muestran mayor sensibilidad a la THC. Esto significa que necesitan dosis menores para sentir ciertos síntomas, como el alivio del dolor o la reducción de la ansiedad. Sin embargo, esta mayor sensibilidad también las hace más propensas a experimentar consecuencias adversas como ansiedad, mareos o paranoia con dosis altas. Además, desarrollan tolerancia a los efectos del cannabis más rápidamente que los hombres.

Salud reproductiva

El consumo de cannabis afecta el sistema endocrino femenino. Altera los niveles hormonales y causa irregularidades en el ciclo menstrual. Durante el embarazo, el THC atraviesa la placenta, afectando el desarrollo neurológico del feto.

Impacto cognitivo

En mujeres consumidoras habituales, los estudios señalan mayores dificultades en áreas como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas.

Síntomas de abstinencia

Al intentar dejar el consumo, las mujeres reportan con frecuencia un síndrome de abstinencia más intenso.

Motivaciones para el consumo

Las mujeres refieren con más frecuencia el uso de cannabis para manejar síntomas de dolor crónico, ansiedad o problemas de sueño, un patrón de uso más «funcional».

Efectos de la marihuana en la conducción  

Disminución del tiempo de reacción

Al consumir marihuana, tus reflejos se ralentizan. Esta lentitud provocará que tardes más tiempo en responder ante situaciones imprevistas en la carretera, como un frenazo del coche que te precede o un peatón cruzando de forma inesperada.

El THC actúa sobre receptores específicos de tu cerebro que controlan la velocidad de procesamiento de la información. Tras el consumo, necesitarás entre un 20 % y un 40 % más de tiempo para reaccionar ante cualquier imprevisto, algo que en carretera se traduce en metros adicionales de distancia de frenado.

Alteración de la coordinación y percepción espacial

Las personas que consumen cannabis también sufren distorsiones en la capacidad para calcular distancias y velocidades. El THC afecta las áreas cerebrales responsables de la percepción espacial, haciendo que calcules incorrectamente la distancia entre vehículos e interpretes mal la velocidad a la que circulan otros coches. También puedes tener dificultades para mantener tu vehículo en el carril correcto.

Estas alteraciones te llevarán a cometer errores como acercarte demasiado al vehículo precedente, realizar giros demasiado cerrados o demasiado abiertos, o incluso invadir el carril contrario sin ser consciente de ello.

Afectación a la concentración y toma de decisiones

Tras consumir cannabis, tu atención y capacidad para mantenerte concentrado en la conducción disminuyen drásticamente. El THC interfiere con la memoria de trabajo y dificulta que mantengas la atención sostenida necesaria para responder adecuadamente a las señales de tráfico y a los cambios en las condiciones de la vía.

Este déficit atencional te expone a situaciones de alto riesgo, como saltarte un semáforo en rojo o no advertir a un motorista en tu ángulo muerto. La conducción requiere tomar decisiones rápidas y precisas constantemente, algo que el cannabis dificulta enormemente.

Efectos de la marihuana en el cerebro

Alteraciones cognitivas (memoria y concentración)

Tras la exposición al THC, el cerebro experimenta un descenso claro en la capacidad de concentración. La memoria de trabajo pierde eficacia y resulta más complicado retener información nueva. Durante el periodo de intoxicación, las personas suelen cometer olvidos frecuentes o distraerse con facilidad.

Además, este deterioro aumenta si la marihuana se combina con otras drogas. Si estás valorando un tratamiento para dejar las drogas, este dato merece especial atención

Cambios en coordinación y percepción

La coordinación motora se deteriora considerablemente tras el consumo. Los tiempos de reacción aumentan, comprometiendo actividades como la conducción. Si conduces habitualmente, te recomendamos leer nuestro post sobre cómo afecta el cannabis a la conducción para entender todos los riesgos. La percepción temporal se distorsiona, haciendo que minutos parezcan horas.

El procesamiento sensorial también se altera. Los estímulos visuales y auditivos se intensifican o distorsionan, creando experiencias sensoriales atípicas. Tu capacidad de evaluación espacial disminuye, lo que aumenta el riesgo de accidentes.

Impacto emocional

Cannabis modifica los niveles de neurotransmisores como dopamina, serotonina y GABA, alterando tu equilibrio emocional. Episodios de ansiedad y paranoia emergen a menudo, especialmente con variedades de alta potencia.

Tras el consumo de marihuana, el estado de ánimo tiende a fluctuar de manera impredecible. La euforia inicial da paso a sensaciones de desrealización o despersonalización. Los jóvenes experimentan Consecuencias de la adicción al cannabis

Cómo dejar de fumar marihuana marihuana

Son muchas las preguntas que se hacen en torno a este tema. Lo más importante es tomar la decisión de dejar los porros. Este proceso debe hacerse con ayuda, ya que en soledad es mucho más complicado. Contar con la ayuda de un centro de desintoxicación es la mejor opción, además de tener el apoyo de la familia o los amigos cercanos.
Una norma es no engañarse. Hay que ser siempre sincero respecto a la cantidad y la continuidad en la que se consume. Una vez reconocido el problema, es momento de dar un paso al frente.
Si eres consumidor compulsivo de marihuana o cannabis, contacta con un terapeuta experto en adicciones. En Instituto Europeo Alfi podemos ayudarte, somos un centro de adicciones en Madrid donde te ayudaremos a tratar tu patología.
En Alfi disponemos de terapias individuales personalizadas para salvaguardar la intimidad de nuestros pacientes. No obstante, si el caso lo requiere, se puede optar por terapias grupales con otros pacientes. De este modo, comparten vivencias, expectativas y necesidades.
Ponte en manos de especialistas para tratar tu adicción al cannabis. Si, por el contrario, conoces a alguien que pase por esta situación, no lo dudes más, contacta con nosotros.

Beneficios de dejar los porros y marihuana

Dejar el consumo de marihuana supone un cambio muy positivo tanto a nivel físico como mental y emocional. Aunque muchas personas empiezan a consumir pensando que se trata de una sustancia inofensiva, su uso continuado puede afectar a la memoria, la motivación, el estado de ánimo y las relaciones personales. Abandonar el consumo permite recuperar el equilibrio y mejorar significativamente la calidad de vida.

Mejor salud mental 

Reducir o eliminar el consumo de cannabis ayuda a estabilizar el estado de ánimo y a disminuir la ansiedad o los episodios de depresión. Muchas personas que dejan de fumar marihuana notan una mayor claridad mental, menos apatía y una mejora en su capacidad para gestionar emociones. Además, el descanso nocturno suele volverse más reparador, lo que contribuye a una mejor salud emocional.

Mejor rendimiento cognitivo 

El consumo habitual de marihuana afecta a la atención, la memoria y la capacidad de concentración. Tras dejarla, el cerebro comienza a recuperar su funcionamiento normal, lo que se traduce en un mejor rendimiento académico, laboral y personal. Tareas que antes requerían esfuerzo o parecían aburridas se vuelven más manejables, y la motivación por alcanzar metas vuelve a fortalecerse.

Mejora de la salud física 

Dejar de fumar porros repercute directamente en la salud del sistema respiratorio. La tos, la falta de aire o la sensación de pesadez en el pecho suelen desaparecer con el tiempo. Además, al abandonar el hábito, se gana energía, mejora la capacidad física y se reduce el riesgo de padecer enfermedades pulmonares o cardiovasculares. También puede notarse una mejora en el apetito y en la calidad de la piel.

Mejores relaciones sociales 

El consumo frecuente de marihuana puede aislar o generar conflictos con familiares, amigos o pareja. Al dejar de consumir, muchas personas sienten que vuelven a conectar con su entorno, recuperan la confianza de los demás y establecen vínculos más sanos y estables. También se incrementa la capacidad de comunicación y empatía, aspectos fundamentales para una buena vida social.

Aumento de la autoestima y el bienestar personal 

Superar una adicción, aunque sea psicológica, produce una gran sensación de logro. Recuperar el control sobre la propia vida refuerza la autoestima y la seguridad personal. Con el tiempo, se desarrolla una mayor conciencia sobre el propio cuerpo y la mente, lo que facilita tomar decisiones más saludables y coherentes con los propios valores. 
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